La foliculogénesis y su importancia en la fecundación.
La foliculogénesis es el proceso mediante el cual el folículo ovárico se desarrolla y madura, atravesando diversas fases a lo largo de aproximadamente tres a cuatro meses hasta culminar en la ovulación. Comprender este ciclo es fundamental, ya que de él depende directamente la calidad del óvulo y las probabilidades de fecundación.
La clave de este proceso reside en la energía. El óvulo depende de sus mitocondrias, orgánulos responsables de transformar los nutrientes en ATP (la energía vital que las células necesitan). Debido a su inmensa demanda energética, cada óvulo posee más de 15.000 mitocondrias, cantidad diez veces superior a la de cualquier otra célula del cuerpo y paralelamente, las células foliculares que rodean al óvulo funcionan como un sistema de soporte, suministrando ATP adicional durante toda su maduración para asegurar su viabilidad.
Fases de la foliculogénesis. Del folículo primordial al folículo de Graaf
- Los folículos primordiales son las primeras estructuras que contienen óvulos inmaduros en el ovario femenino. Se forman durante el desarrollo fetal y alcanzan su número máximo antes del nacimiento. Con el paso del tiempo, muchos de estos folículos se degeneran, y al llegar a la pubertad, una mujer tiene aproximadamente 1 a 2 millones. Estos folículos primordiales forman la llamada “reserva ovárica”.
- En la segunda fase, las células planas que rodean al ovocito en el folículo primordial se convierten en células cúbicas de la granulosa y el ovocito aumenta su tamaño, formando al folículo primario.
- En el siguiente estadio, el ovocito se encuentra rodeado por varias capas de células de la granulosa. Simultáneamente, se inicia la formación de la zona pelúcida, que es una envoltura protectora compuesta por glucoproteínas, fundamental para la posterior unión del espermatozoide y la prevención de la polispermia. Este folículo se denomina folículo secundario.
- En la cuarta fase, se forma el folículo preantral que se caracteriza por un aumento en el número de células de la granulosa y por la formación de la teca interna y externa alrededor del ovocito. Un hito crucial es la expresión de receptores de FSH en las células de la granulosa, lo que marca el inicio de la dependencia del desarrollo folicular respecto a las gonadotropinas hipofisarias.
- Posteriormente se desarrolla el folículo antral, que se distingue por la presencia de un antro, una cavidad llena de líquido. Su desarrollo depende de las gonadotropinas FSH y LH. Durante la fase folicular del ciclo menstrual, múltiples folículos antrales son reclutados. Sin embargo, solo uno, el folículo dominante, completará su maduración debido a un proceso de selección y atresia folicular.
- La foliculogénesis culmina con el folículo de Graaf que se encuentra completamente desarrollado y contiene un ovocito rodeado por el cúmulo oóforo, una estructura celular que se expande y adquiere una consistencia mucosa en respuesta al pico de gonadotropinas, facilitando así la ovulación. Tras la ovulación, las células foliculares restantes se transforman en el cuerpo lúteo, una glándula endocrina que produce progesterona, esencial para la preparación del endometrio para una posible implantación.
Entendida la foliculogénesis, podemos comprender que los óvulos no están envejecidos mientras forman parte de la reserva ovárica. Los óvulos sólo envejecen durante este proceso si no cuentan principalmente con la energía necesaria para madurar de forma correcta. Considerando que solo se necesita un óvulo sano para lograr un embarazo, enfocarse en destinar a este proceso la energía necesaria, es definitivamente una jugada ganadora.
